Con el argumento de la crisis económica se están aplicando todo tipo de recortes en los servicios públicos y, especialmente, en educación. Los gobiernos autonómicos, con la finalidad de paliar sus déficits presupuestarios, están reduciendo la protección social y los derechos sociales que tantos años nos han costado conseguir.

Estas políticas restrictivas en gasto educativo buscan el deterioro del derecho fundamental de formarse a lo largo de toda la vida que sólo garantiza la Educación Pública.
Sin inversión en educación no habrá avance posible. De lo contrario la calidad de la educación sufrirá un gravísimo deterioro así como el futuro de nuestra sociedad.
Democracia es garantizar el derecho de todas y todos a una vida digna, en la que nuestros derechos más básicos, como la educación y la sanidad, sean públicos y de calidad. No hay democracia cuando a los presidentes democráticamente elegidos los destituyen con chantajes explícitos las primas de riesgo y los bancos, en vez de sus ciudadanos; tampoco la hay cuando no sólo no se financian sino que incluso se recortan los presupuestos de gastos sociales que deberían ser llamados inversiones.
Este sistema  al servicio de los mercados salva a los bancos y destruye lo públicolos que recortan los servicios que son de todas y todos y aumentan la edad de jubilación no sufren las consecuencias de sus reformas, porque llevan a sus hijos a colegios privados y tienen garantizada la pensión máxima por calentar durante 4 años su sillón en el Congreso. Los que imponen medidas que no han sido votadas porque no se incluían ni se incluyen en ningún programa electoral se equivocan si creen que han ganado la partida.
Bolonia no es, como nos lo pintaban los políticos, una inocente reforma estructural ni formal de la Universidad, sino que se trata de un estudiado proyecto que, siguiendo un cuidado proceso, nos lleva a la subordinación del sistema universitario a los intereses empresariales (con todo lo que ello pueda conllevar en la práctica, como la subida de tasas, la desaparición de carreras no rentables ni “productivas”, la introducción de criterios de gestión empresariales y no como herramienta de interés social real….
El estado se está desvinculando de la educación universitaria de la manera más perversa: proporcionando la financiación que posibilite la privatización.
Rechazamos la subida de las tasas universitarias que excluirá del acceso a la educación a muchos hijos de familias trabajadoras y en paro, azotadas duramente por la crisis, además se penaliza a los repetidores
(de curso o de asignatura) que deberán pagar más entre un  40% para la segunda matrícula y un 100% en la cuarta matrícula buscando con ello que abandonen la universidad.
La enseñanza pública es la única que garantiza la igualdad de oportunidades, la cohesión social, la superación de las desigualdades de origen, la vertebración de toda la sociedad en un objetivo común y el
progreso individual y social de todos, no de unos pocos.
Porque el sistema capitalista quiere acabar con todo y no lo vamos a permitir!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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