Asemblea 12 de abril (non será o día 5)

A asemblea popular de abril vaise retrasar unha semana por coincidir o primeiro xoves deste mes cos festivos de semana santa.

Polo tanto, vémonos o XOVES DÍA 12, ás 7 e media da tarde, no Campo de Marte, diante da asociación de veciños.

Charla-debate: A VERDADE SOBRE OS RECORTES.

AQUÍ TES A CHARLA COMPLETA. Tamén tes un resumo na portada do boletín de abril (no menú “descargas”, sección “boletíns”).

 

 

 

Sé lo que hicisteis la última crisis.

         No sé si conoce usted el libro  ‘El Guardián entre el Centeno ‘. En él  la mayor ilusión del adolescente protagonista sería estar un día de verano en un campo de centeno lleno de miles de niños jugando despreocupados al borde de un precipicio y ser él el guardián que evite que caigan por el acantilado cuando uno de los niños eche a correr sin saber  a donde va.

Nosotros estamos ahora muy cerca de un precipicio y el que debería salvarnos de caer nos está llevando por los mismos pasos que ya anduvieron otros que se despeñaron. Con los ojos abiertos y confiados nos dirigimos a caer por el  mismo abismo.

Generalmente las teorías de todo tipo siempre pueden dar lugar a una interpretación en un sentido o en otro. Por eso nos vamos a centrar en los hechos.  En estos tiempos en los que tanto se hablan de enfermos  y  recetas  vamos a ver si se curaron con está medicina que ahora nos recetan los pacientes que en otros momentos y lugares tuvieron la misma enfermedad. Vamos a ver que independientemente de la enfermedad , del tipo del paciente o su edad ese médico , el mismo siempre,  receta una píldora que por supuesto no cura , sólo lo agrava e intentaremos comprender porqué una aspirina, por muy buena que sea, no sirve para curar la miopía.

Si os parece, primero, vamos a intentar alejarnos un poco de la herida y ver un plano un poco más general de la habitación, el pasillo, el hospital y el origen de la ciudad dónde nos encontramos.

Vivimos en un sistema llamado capitalismo. Este sistema mercantil ( la sociedad anónima capitalista ) nace con el comercio de especias en la Holanda del siglo XVII , donde cientos de pequeños ahorradores desembolsan una pequeña parte(acciones) del dinero necesario( capital ) para fletar un barco , mandarlo al otro lado del mundo y que llegue lleno de valiosas especias obteniendo un beneficio con su venta. Tanto dinero acumularon los  banqueros holandeses con estas sociedades que fueron los que financiaron la revolución industrial de Inglaterra del S.XIX.  Estos industriales llegaron a dominar el panorama económico y sobre todo, como novedad histórica, dominan el poder político sin pertenecer a la aristocracia inglesa, dando lugar a una nueva clase extremadamente poderosa que consigue que el parlamento inglés promulgue leyes que les benefician solo a ellos ( esta connivencia sólo la rompe el primer ministro Robert Peel que promulga leyes que obligan a los bancos a ser más fiables  y deroga la Ley del Grano que beneficiaba a unos pocos productores y en Irlanda estaba provocado una hambruna ). También se fundamenta y se crea un nuevo negocio y una nueva élite social a partir del manejo de esos beneficios tan gigantescos procedentes de las sociedades capitalistas: la administración de los beneficios que produce el capital. Esta administración es manejada a través de la mediación de bancos y casas de corretaje que llegan a ser tan inmensamente ricos y poderosos que perpetúan su poder a lo largo de los siglos hasta nuestros días (dos ejemplos son los Rockefeller o  los Rothschild). Acaba de nacer El Capitalismo, como forma económica y por influencia, también política.  El poder lo da el dinero acumulado y la única acción posible es aumentarlo todo lo posible. Cueste lo que cueste.

El capitalismo económico se apoya en el llamado Liberalismo en el  plano político.  Es esta la época dorada del capitalismo: no existe nada ni nadie entre la relación laboral entre trabajador y empresario, trabajan los niños, no hay absolutamente ningún tipo de derecho social ni cobertura, por supuesto no existe la jubilación y el estado no proporciona ningún tipo de cobertura sanitaria. Esto cambia con la llegada del siglo XX y la organización de los obreros en sindicatos ( por ejemplo no es hasta 1912 cuando se aprueba la ley de Protección a la Infancia Desvalida para restringir la entrada de menores de 8 años a trabajos que implicaran un peligro físico y en 1914 se promulga la llamada ‘ Ley de la Silla’ mediante la cual cada trabajador tendrá, a cuenta de su empresa obligada por la ley, una silla en la que podrá sentarse para descansar ) .  Como contraposición a este sistema centrado en el Capital surge el Comunismo que se centra en el trabajador. El siglo XX es una conquista de derechos sociales y económicos de los trabajadores de la Europa Capitalista hasta que se llega al llamado estado del bienestar :  por primera vez la mayoría de la población como retribución no solo obtiene el salario del trabajo desarrollado en su jornada laboral, sino que a través del Estado obtiene una parte de la plusvalía , del aumento de valor que su trabajo aporta a la cadena de producción  que hasta ese momento solo beneficiaba a las élites Capitalistas , en forma de protección social, cobertura sanitaria y acceso a educación

Este incremento de la capacidad económica y política conseguida por los trabajadores va de la mano de una nueva teoría económica promulgada en 1936 por John Maynard Keynes. La base de esta teoría es que la demanda agregada ( que no es sino la suma de lo que gastan las personas, empresas y estado más lo que exportan y ahorran ) es lo que determina lo que se va a producir ( lo cual es lógico, un panadero no hace mil  barras de pan si le compran veinte ) mientras que el liberalismo económico clásico afirma, de manera dogmática, que el mercado es perfecto y produce una asignación de recursos también perfecta ( de manera que si el panadero hace mil barras de pan es porque el mercado está listo para comprar esas mil barras)  La revolución del planteamiento de Keynes es que introduce al estado como actor principal en el teatro económico y viene a decir, simplificando, que alguien tiene que gastar, y que si no son las personas o las empresas tendrá que ser el estado el que lo haga en pos del pleno empleo y mantenimiento del bienestar y la paz social. Surge un concepto muy en boga últimamente: el déficit del estado. También es muy importante resaltar que el interés final de Keynes fue poder dotar de unas instituciones nacionales e internacionales de poder para controlar la economía en las épocas de recesión o crisis. La mayoría de los gobiernos siguen esta teoría en mayor o menor medida y después de la II Guerra Mundial en 1944 en los acuerdos de Bretton Woods (bajo la batuta de EE.UU que surge como superpotencia de la guerra produciendo el 50% del PIB mundial) se acuerda la creación de dos instituciones para ayudar a países en dificultades transitorias. Son el FMI y el Banco Mundial. Con estas dos instituciones y la ONU las naciones tiene el sueño de un mundo próspero y en paz. Este sueño para la inmensa mayoría no tardará en convertirse en pesadilla.

Este incremento de los derechos laborales y del seguimiento de las doctrinas de Keynes comienza a declinar en los años ’70 y finalmente tiene su fin con la caída del bloque comunista. A partir de ese momento hasta nuestros días cobra fuerza el llamado Neoliberalismo, que no deja de ser el intento de vuelta del capitalismo a su época dorada (este mismo 30 de marzo de 2012 el diario ‘Le Monde’ publica: En Nápoles, los niños vuelven a trabajar), Neoliberalismo es  un nuevo nombre para la vieja explotación del trabajador en pos de la obtención del máximo beneficio que nuevamente acumulan las élites en forma de dinero y poder político.

 

Ya puedes llorar por Fmi , Argentina       

Escuchamos hasta la saciedad que todo va enfocado a satisfacer a los mercados. Estos mercados apellidados financieros buscan el beneficio propio. Y de la misma manera que hay una frase de la teoría política que dice “ las instituciones no roban, son las personas” los mercados no especulan, son las personas que hay detrás. Y hay un aspecto fundamental para entender esta crisis y también a los mercados y los organismos que dirigen el mundo: no son buenas personas.  No buscan el bien común ni ser justos. No les interesa a esas personas si especulando con el mercado del futuros por ejemplo del cacao ( el Fondo Armajaro  en una única operación, compró hace poco el 7% de la producción mundial de cacao sin tener ni siquiera una plantación de dicho producto, para especular con su precio ) hay una hambruna en un país del tercer mundo o que un paciente se muera en una lista de espera de un país occidental para no incrementar la cuenta de gastos de una corporación médica. Por supuesto tampoco les preocupa abocar un país al desastre por las medidas o recetas que recomiendan aprobar con la máxima rapidez. Máximo Beneficio Posible.  De verdad que es lo único que entienden. Y para entenderlo nosotros mejor vamos a examinar un caso paradigmático del los planes del FMI  en el mundo: Argentina.

La Argentina es una de los países más ricos del mundo en cuanto a recursos naturales   (tanto es así que incluso su nombre proviene del latín Argentum: plata ). Y un enfermo a quien el médico del FMI  receta la píldora( siempre Neoliberal ) que no hace sino enfermarlo más. La manera de actuar es siempre la misma, así como las recetas y sus consecuencias: un país pasa por dificultades transitorias, entonces el FMI acude en su rescate, pero le sugiere (en realidad le impone) una serie de medidas y reformas estructurales para que ese país no vuelva e enfermar y necesite otra vez que lo rescaten. En el caso Argentino (en realidad en todos los casos en los que el FMI impone sus condiciones, que son siempre las mismas)  acepta las condiciones impuestas, que son la adhesión a un paquete político de ajuste estructural, el cual esencialmente permite a las corporaciones multinacionales acceder a mercados laborales y recursos naturales más baratos y aumentar las exportaciones. Vendidos con objeto de aumentar el crecimiento doméstico y los niveles de vida, introducen, entre otras, medidas para  privatizar las empresas y los servicios públicos, equilibrar los presupuestos nacionales mediante la disminución del gasto público y desregular los mercados laborales. Una vez adoptadas estas medidas reciben el préstamo-rescate, pero claro, como la realidad se empeña en demostrar una y otra vez llevándole la contraria a la teoría, estas medidas no hacen sino hundir el PIB del país, siendo éste incapaz de devolver el préstamo-rescate recibido, lo que le obliga a solicitar otro a cambio de más medidas de ajuste y así sucesivamente hasta el punto que en realidad, entre 1980 y 1997, la deuda de los países con bajos ingresos que siguieron las recetas del FMI creció en un 544% y la de los países con ingresos medios en un 481%. Así pues, los países han soportado todo el sufrimiento del ajuste estructural sólo para continuar involucrados en una transferencia neta de riqueza hacia el exterior. En este caso concreto de Argentina la receta del FMI acaba con el país en cuatro años seguidos de recesión, de 1999 a 2002 , la deuda externa incrementada en un 123% , los índices de pobreza aumentados en un 53%,  el tristemente famoso corralito y el presidente De la Rúa teniendo que escapar en helicóptero desde el tejado del parlamento. Desde que no aplica la doctrina neoliberal del FMI se contabiliza la época de crecimiento sostenido más larga de la historia del país. Nestor Kichner ex presidente argentino daba el siguiente consejo en 2010: “Evidentemente, el FMI sigue con la misma receta, el mismo pensamiento, el mismo concepto. Por eso no creemos que, salvo para salvar a los grupos financieros, puedan servir para otra cosa que ajustar y hacer sufrir a los pueblos. Por eso, desde acá, le decimos con todo respeto a nuestros hermanos españoles y griegos que tengan mucho cuidado con las recetas del FMI”.

Una de la medidas que el FMI promueve siempre ardientemente es la llamada “flexibilidad del mercado laboral” por medio de cambios en las leyes laborales y en las políticas salariales, con el objetivo de hacer a los países más competitivos y más atractivos para la inversión extranjera, y de eliminar los “desincentivos” que impiden a los empleadores contratar más trabajadores (por ejemplo indemnizaciones “altas” en caso de despido). Sin embargo, según el Informe sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas de 1995, los empleadores utilizan la flexibilidad laboral extra de las leyes laborales para eliminar puestos de trabajo y disminuir, en lugar de aumentar, la capacidad productiva y crear puestos de trabajo, ya que las reformas son introducidas para facilitar el despido de trabajadores y minar la capacidad de los sindicatos para defenderlos.

Pero incluso las personas que tienen empleo lo pasan mal, ya que el FMI con frecuencia anima a los países a mantener los salarios bajos con el fin de atraer las inversiones extranjeras. Lo cual, a menudo, se traduce en una disminución del salario mínimo y en un debilitamiento de las leyes de negociación colectiva.

A pesar de que el Fondo y el Banco han promovido los Planes de Ajuste Estructural (PAE) como virtualmente una religión durante más de 20 años, ni siquiera pueden afirmar que han logrado sus propios y estrechos objetivos. Los estudios internos del FMI revelan que muchos PAE han fracasado, y la pregunta es si fracasaron en el pasado ¿hay algún indicio que de no lo hagan en esta crisis que vivimos ahora? De momento, evidentemente, no. Vamos a ver los efectos de esas recetas en otros enfermos que comparten habitación con España en el hospital de la UE y que ya se están tomando la píldora.

Irlanda fue durante los años previos a la crisis el orgullo y alumno aventajado del FMI. Lo llamaban orgullosamente el Tigre Celta. Aplicando una política económica neoliberal crecía más que la mayoría de países europeos, imparable.  En cuanto comienza la crisis  en 2007 es Irlanda el primero en sentir sus efectos y también el primero en aplicar la receta del FMI a través de la “sucursal” que tiene abierta en Europa, el Banco Central Europeo (BCE). Para premiar a tan buen paciente en acudir y aceptar sin rechistar las condiciones impuestas, se proclama a los cuatro vientos que el año siguiente de aplicar estas de medidas de ajuste ( como puede suponer usted, las mismas de siempre ) el PIB  de Irlanda va a crecer un 1%… nuevamente la realidad es tozuda e insolidaria con todos estos señores y el PIB  de Irlanda cae un 11%, lo cual ,por supuesto, no sirve para que se vuelva a la situación anterior y se de marcha atrás en tan desastrosas medidas, no, lo que se hace es aplicar más. Se imagina usted que acude al médico porque se cansa al subir las escaleras y éste le recomiende correr una maratón con 50 kg a la espalda, en el mundo real, no. En el mundo de los ajustes del FMI, es justo lo que pasa.

Todo esto se puede aplicar sin duda a los demás países que están tomando aplicando las mismas recetas, Grecia, Portugal, Italia  y España saben lo que les espera a la larga: desaparición de la clase media y desmantelamiento del estado de bienestar. Por si había alguna duda Mario Draghi, actual director de BCE, afirmó en una entrevista concedida al ‘Financial Times’: “El modelo social europeo ha muerto”. Así de claro. En esta misma entrevista el presidente del BCE anuncia claramente lo que está por venir y tomando el testigo de Margaret Thatcher (adalid junto con Ronald Reagan del Neoliberalismo en los años ’80) no duda en afirmar que independientemente del resultado del voto, los Gobiernos elegidos no tendrán otra alternativa que aplicar políticas de austeridad extrema, realizar reformas estructurales del mercado laboral y desmantelar un poco más su modelo social. Por supuesto ni una palabra de regular el sistema financiero acabar con los paraísos fiscales y las ayudas billonarias a los bancos o introducir la más mínima tributación en las operaciones financieras (no se olvide que cuando compra usted  una barra de pan está pagando un 4% de IVA y el señor que compra millones de euros en acciones no paga absolutamente nada, cero)

El caso de Grecia es prácticamente igual a los de los más de cien países que aceptaron en algún momento la ayuda del FMI con el PIB cayendo en picado y el paro aumentando desde 2007 a pesar de todos los ajustes realizados. Pero si alguien tiene todavía alguna duda de que en realidad de los que se tratan estos planes de ajuste es de una rapiña privatizadora descontrolada sobre todo un país (que tuvo su máxima expresión, siendo cómico y espantosamente ridículo sino fuera trágico, en Bolivia en el año 2000 donde en la ciudad de Cochabamba, tercera del país, se privatizó el agua de la lluvia, sí, acaba de leer se privatizó el agua de la lluvia; el ejército obligó a vaciar los cubos con agua de lluvia recogida por la población porque pertenecía a una multinacional francesa) una de las decenas de condiciones impuestas a los griegos es que privaticen el casino de Atenas. La diferencia entre Grecia e Irlanda son las noticias que nos llegan sobre los disturbios, lo que el Nobel de economía  y antiguo economista jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz llama “los disturbios de FMI” que se producen en los países donde se imponen sus medidas como por ejemplo en Ecuador en 2001 donde un paquete de medidas para hacer del dólar la divisa en este país tiene como resultado que un 51% de la población pase a vivir por debajo del umbral de la pobreza o en India en 2005 donde se obliga a introducir la patente de las semillas de arroz y cereales, se crea una burbuja especulativa en torno al precio de las mismas y  los agricultores se ven obligados a pedir créditos para poder seguir cultivando con el resultado de que la poseedora de la patente, Monsanto, se queda con los cultivos lo que lleva a la ruina económica y a suicidios en masa.

 

Es difícil pensar que alguien se pueda equivocar tantas veces y tan profundamente de manera casual, sin que obedezca a un plan premeditado. Joseph Stiglitz, lo tiene claro: “todos los planes de los bancos centrales están dirigidos en secreto y por una ideología absolutista“. Y que duda cabe que en el centro de este teatro está el banco Goldman Sachs, que cuenta entre sus ex empleados al actual primer ministro italiano Monti y al presidente del BCE Mario Draghi quien fue vicepresidente de Goldman Sachs Internacional entre 2002 y 2005. En estos años, el banquero italiano no se limitó a ser alto directivo del banco: era también socio y, por tanto, integrante de su restringida élite. Poco más se puede decir a este nombramiento a lo dicho Simon Johnson antiguo economista jefe del FMI: “Poner a Draghi al frente del BCE es como tener a un zorro guardando el gallinero”. Por último no está de más recordar que nuestro ministro de Economía, De Guindos, llevaba la batuta en España y Portugal del banco Lehman Brothers, cuya caída fue el detonante de la actual crisis.

 

Yes we can

 

No es fácil hacer frente a este médico y su única receta que fracasa una y otra vez porque hay unos intereses económicos tan extremadamente gigantescos unas presiones económicas tan grandes a nivel mundial que es difícil escapar de ellas ya que un ataque coordinado podría poner en serios aprietos a un país. Pero se puede. Como demostró el caso Islandés.

 

Lo primero que llama la atención es la prácticamente nula información que se da sobre el país y su evolución en los medios de comunicación de masas. Aprovecho para informar que cerró el 2011 con un crecimiento del PIB 2,1% y que en 2012, este crecimiento será del 1,5%, una cifra que supera el triple que la de los países de la zona euro. Aún teniendo en cuenta que el caso islandés y el de nuestro país son distintos, allí las medidas tomadas va en una dirección totalmente opuesta a las que se están tomando aquí : dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis, reescritura de la constitución por los ciudadanos y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión. Nada que ver con seguir la senda neoliberal y de austeridad por la que vamos nosotros y mientras en España aún no vemos la luz al final del túnel, en Islandia, cuatro años después de la crisis financiera, todo parece indicar que la recuperación empieza a ser un éxito según indica un informe del propio FMI.

 

         En conclusión, en  España vamos mal. La receta que nos aplican ya agravó a todos los demás enfermos que la tomaron. Esta receta se basa en aumentar las exportaciones a través de unos bajos costes, castigando el consumo interno del país. Esto le puede funcionar a Alemania, durante un tiempo, porque tiene una imagen internacional y un nombre de marca a través del Made in Germany  basados en una inversión en I+D (el doble que la española, cada año) que está a años luz de la de nuestro país. A nosotros no nos va a funcionar, porque si aquí con la precariedad y los bajos sueldos no consumimos y vamos a tener dificultades para exportar, ¿de donde van a venir nuestros ingresos?… Ojalá tantos nos equivoquemos. Decía Stiglitz antes de la llegada del PP al poder: “que el PP se centre en la austeridad tras llegar al Gobierno no resolverá el problema de España. Lo que debería hacer Rajoy es incentivar la demanda. Apostar por planes de austeridad es un suicidio”.  Pues a suicidarnos vamos, hacia el precipicio, caminando confiados de la mano de nuestro guardián que sonriente, repite la frase que hiciera famosa aquel actor de pelo blanco de televisión: ‘Me encanta que los planes salgan bien’.

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